Written by lunagrupo on Febrero 16, 2016 in Ingeniería

En el pasado año 2015, la concentración media de CO2 en la atmósfera terrestre sobrepasó las 400 ppm y con algunas pequeñas oscilaciones se ha mantenido en esa situación a lo largo de 2016, a lo que también ha contribuido el episodio de El Niño, de intensa influencia sobre los gases de efecto invernadero. Se supone que será prácticamente imposible durante un largo período de tiempo conseguir una vuelta atrás de esos niveles.

La sequía en los bosques tropicales, ha reducido su capacidad de absorción de ese gas y la eventual saturación de los océanos también contribuirá más aun a ello. El llamado “forzamiento radiativo” que marca las posibilidades de calentamiento o enfriamiento del planeta debido a la acción de la tierra respecto a la radiación solar, ha tenido entre 1995 y 2015 un incremento del 37%, no solo debido al CO2 sino también a las emisiones de metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y otros gases de efecto invernadero. El CO2 ha contribuido aproximadamente en un 65% al aumento de ese “forzamiento radiativo” y desde la época pre-industrial su concentración en la atmósfera ha pasado de unas 278 ppm a las 400 actuales, creciendo un 144%. La mayor razón de este incremento ha sido la utilización de combustibles fósiles. El metano (CH4) contribuye con un 17% al “forzamiento radiativo” y aunque sus emisiones son en parte naturales, otras tienen componente humano, como la ganadería o los cultivos intensivos. Actualmente alcanza el nivel de 1,85 ppm, un 256% más que en la época pre-industrial. El llamado acuerdo de París ha sido un avance en la postura de los países y también el reciente de Kigali para eliminar los hidroflluorocarbonos, aunque el lento desarrollo previsto no permite albergar esperanzas de reducción a corto plazo.